sábado, 16 de agosto de 2008

LOS NEGROS Y LA REVOLUCIÓN DE MAYO DE 1810

Los negros en la revolución de mayo


Desde los primeros meses de 1810 empezaron a llegar a Buenos Aires las noticias sobre los desastres en España .En Marzo se supo de la rendición de Gerona y Almadén y el Doctor Don Tomás de Anchorena dio la voz de alarma en el cabildo .El 13 de Mayo una fragata inglesa procedente de Gibraltar trajo la evidencia de la invasión, la toma de Sevilla y Málaga, la caída de la Junta Suprema y la formación en Cádiz del Consejo de Regencia.
España parecía perdida, se encontraba acorralada, sin saber que hacer, la autoridad de ¿Quién dependía? El virrey a cesado en el y el poder legitimo quedó vacante, Los vecinos apoyados en los jefes militares piden un Cabildo abierto, pero como estaba formada esa población del destemplado otoño de 1810, seguramente tenemos una imagen ya incorporada de las revistas y los libros de la escuela primaria, pero la población no era solamente de criollos y españoles era mucho mas complejo el panorama social y político.
Los pueblos que se acostumbran a ser indiferentes por lo que más les afecta como tales y olvidan con ligera injusticia a sus antepasados y acontecimientos históricos, renuncian a lo que ha sido su existencia en el ayer y sin la cual nada hubiesen llegado a ser en el presente.
La revolución de mayo de 1810 no se hubiese convertido en símbolo de nuestra libertad sin el trabajo de hombres y mujeres que no figuran en los libros de historia y tampoco se nombran en las aulas como fue la entrega y sacrificio de aborígenes americanos y de negros arrancados del corazón africano para ser explotados en una tierra ajena y a una causa libertaria que no los tenía en cuenta como hombres. No es el color de la piel, ciertamente, una característica que sirva para medir calidades humanas, en realidad, los seres humanos se diferencian por su calidad moral, por sus sentimientos, por la altura de sus ideales. Ignorar hoy esta verdad fundamental equivale a vivir en un mundo irreal. Pero estos hombres, estos soldados negros, vivieron un mundo intolerante, una sociedad esclavista y por eso se acrecientan sus virtudes, sus justas aspiraciones de libertad, por eso los recordamos y los homenajeamos.
En los años que siguieron al 1810 no se registraron grandes cambios en la población y en la estructura física de la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, hubo transformaciones profundas en todos los planos pues la revolución significó un corte abrupto en el proceso político además de una ruptura en lo comercial, económico y cultural.
La esclavitud empezaba a ser cuestionada, los negros fueron considerados como personas, sí... Personas de menor categoría.
Aunque la Argentina blanca ha tenido éxito en ocultar su pasado de inmigrantes africanos, las huellas regresan cada tanto desde el fondo de la Historia, como una triste victoria tardía. En 1810 los negros constituían la tercera parte de la población de Buenos Aires, pero en apenas cincuenta años casi habían desaparecido. El fin de la esclavitud sólo sirvió para exterminarlos.
Los negros eran el 33 por ciento de las 44.000 personas que habitaban Buenos Aires en 1810, pero hacia 1887 ya eran sólo el 2 por ciento de la población.
El Cabildo de la ciudad, un céntrico edificio de clara arquitectura colonial que, por haber sido el asiento geográfico de la Revolución de Mayo, hoy es uno de nuestros símbolos históricos y patrióticos, era entonces el sitio de las ventas públicas, donde mujeres y hombres casi desnudos, adultos y niños traídos violentamente desde África con marcas de hierro candente en sus cuerpos, expuestos aquí a enfermedades y bajas temperaturas desconocidas para ellos, se convertían en piezas de la oferta y la demanda de los concurrentes.
Los posibles compradores? Familias pudientes, órdenes religiosas y negociantes que enviaban su mercadería a las minas de Potosí, en la actual Bolivia. Buenos Aires no era entonces más que un pueblo de 400 casas de barro y paja, pero rápidamente se convirtió, junto con la vecina Montevideo, en uno de los dos grandes centros esclavistas del Río de la Plata.
En zonas rurales, las tareas en las haciendas coloniales propiedad de laicos, jesuitas y otras órdenes, estaban a cargo de mano de obra esclava, negra o mulata. La Compañía de Jesús, el Estado español por medio del Cabildo, las familias principales, los grandes comerciantes e incluso las capas medias de la población, fueron, si se los considera en conjunto, dueños de miles de africanos a su servicio.
De 1776 a 1810 un tercio de los esclavos de Buenos Aires consiguió comprar su libertad, procedimiento conocido como MANUMISIÓN, para lo cual el individuo africano debía esforzarse por reunir, muchas veces con ayuda de su familia, del barrio o de una cofradía, los cuatrocientos pesos en que estaba tasado
Tres tipos básicos de agrupaciones de africanos comenzaron a constituirse en aquel Buenos Aires ya en tiempos del Virreinato: las cofradías, las naciones y las sociedades. El control de estas agrupaciones fue ejercido primero por la Iglesia y posteriormente por la policía. Su expresión principal eran los bailes públicos, con cuya recaudación solventaban los gastos de misas, funerales y ayuda a los enfermos.
El sostenimiento de la tradición en los afroporteños constituyó un espectro amplio, profundo en su aspiración de salvaguardar, hecho de costumbres y rituales públicos y privados; por ejemplo, mediante el canto y la música. De forma intermitente dichos bailes públicos pasarían por épocas de prohibición y libertad. Vinculado con fuerza al ritual celebratorio, pero también al religioso e incluso al funerario, el candombe fue, no obstante, tachado algunas veces de danza lujuriosa, salvaje y con potencial subversivo. De esa natural heterodoxia se deriva una hipótesis sugerente: la fiesta colectiva negra llamada candombe, desarrollada sólo por los afroporteños, con el tiempo parece haber dado lugar a otros ritmos, bailes clandestinos y de suburbio en donde se introducen también los blancos pobres.Caracterizada como una burda pero exitosa imitación por los compadritos blancos de los bailes negros, surge entonces la milonga. A su vez, la milonga se convertirá en una especie de etapa musicológica preliminar para el surgimiento del tango.
La música servirá para mantener viva la llama de la tradición y de la libertad arrebatada a los negros del virreinato y el candombe será entonces una luz que con su voz mantendrá viva la lucha de los oprimidos.
El Candombe es supervivencia del acervo ancestral africano de raíz Bantú traído por los negros llegados al Río de la Plata. El término, es genérico para todos los bailes de negros: sinónimo pues, de danza negra, evocación del ritual de la raza. Su espíritu musical contagia las añoranzas de los desafortunados esclavos, que de golpe se vieron transplantados a América del Sur, para ser vendidos y sometidos a duros trabajos. Eran almas doloridas, guardando incurables nostalgias del solar nativo. En época de colonia, los africanos recién llegados llamaban a sus tambores con el nombre de tangó. Con este vocablo también llamaban al lugar donde los negros realizaban sus danzas candomberas, las cuales además eran denominadas con este término.
Con la palabra Tangó se designaba el lugar, el instrumento y por extensión el baile de los negros.


1 comentario:

otrek dijo...

Hola alfredo, soy luciano de 3ero del nuevo pensar, mira, yo despues a tu mail te paso todo lo que quieras saber de tu blog, y ya te enlazo al mio. buem, lo que sea que quieras saber decimelo y yo te lo explico.